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- Limitación de la emisión
de olores desde producto fresco en tiempos más rápidos y
de manera más eficaz con respecto al método de cobertura
con terreno; la colocación de la lona se puede llevar a
cabo rápidamente e inmediatamente después del término
del depósito; el planteamiento oportuno de esta
operación resulta muy sencillo. A diferencia de la
distribución del terreno, no se determinan
discontinuidades o áreas dotadas de espesor inferior, ni
zonas de mezclado entre residuos y terreno.
- Reducción de la entrega de
material fino, que genera casi siempre zonas de
impermeabilidad tanto en el fondo (con obstrucción de
los sistemas de drenaje) como dentro de las capas (formación
de capas suspendidas).
- Eliminación de la entrega de terreno e consiguiente
disminución de los gastos de adquisición, almacenamiento
y distribución.
- Aumento del volumen útil del lugar, que se puede
utilizar completamente para el depósito de residuos, sin
pérdida del volumen por el material inerte.
ESQUEMA SINOPTICO DE LAS
VENTAJAS ECONOMICAS

Deseamos concentrar la
atención sobre este asunto de especial interés económico,
puesto que el volumen obtenible corresponde a un aumento
directo de los provechos del vertedero.
Tomando como ejemplo una capa de residuos con espesor de
1 m, con una cobertura de inertes de espesor 10 cm, se
asiste probablemente a una pérdida de volumen útil igual
al 9%; la pérdida económica por la sola pérdida de
volumen útil sería de 46.481 Euro por hectárea,
considerando una buena compactación del residuo en el
lugar (600 kg/m3) y un valor de depósito del mismo igual
a Euro 77,47/t.
En realidad, el valor resulta indiscutiblemente superior,
puesto que el residuo está sujeto a ajustes de carácter
diversificado que conllevan una marcada reducción de la
volumetría en los meses inmediatamente sucesivos al
depósito, debido a lo siguiente:
- aplastamiento de inertes deformables y compresión de
los espacios vacíos debido al peso de las capas
superpuestas sucesivamente;
- descomposición de la
sustancia orgánica en los 20 años sucesivos, con
transformación de los sólidos en biogas (aproximadamente
el 30% de la masa) y en percolado (otro 5%).
La experiencia plurianual tras 15 años de actividad
demuestra una densidad aparente de 1200 ÷ 1400 kg/m3; la
consiguiente y significativa reducción de volumetría se
debe casi exclusivamente al residuo, puesto que los
inertes tienen un potencial de compresión irrelevante y
una descomposición nula. Así pues se puede afirmar que
los inertes, al final de la vida operativa del vertedero,
ocupan un volumen igual a aproximadamente el 20% del
volumen útil disponible, y el valor económico perdido
por hectárea corresponderá a 77.500 ÷ 93.000 Euro por
cada capa.
En un vertedero de 3 hectáreas y profundidad 40 m, con
un posible depósito bruto igual a aproximadamente
1.440.000 t (valor 111.039.954 Euro), se tendrá un
depósito real de solamente 1.296.000 t (valor
100.192.639 Euro), con una pérdida económica igual a
11.362.228 Euro.
Desde el punto de vista colectivo, es necesario
considerar también que la mayor cantidad de residuos
depositados (144.000 t) pertenece a una ciudad de
100.000 habitantes por casi 4 años, con las
repercusiones que todo esto puede tener en términos
políticos y de publicidad para la administración
municipal.
Conclusiones
Se puede concluir afirmando pues que la eliminación de
la cobertura diaria con tierra y la relativa sustitución
con un sistema de lonas absorbentes representa una
ventaja tanto desde el punto de vista de la colectividad
como de la gestión. Se trata de una solución seguramente
no peyorativa (el control de los olores es similar,
cuando no superior; se reducen los riesgos relativos a
la gestión de percolado y biogas, etc.); no genera
ningún contraste con respecto a las tendencias
normativas en el sector de depósito en los vertederos.
Las fases de proyección de una nueva instalación deben
ya prever una investigación detallada y coherente de las
ventajas obtenibles en las distintas situaciones,
característica que puede interesar incluso los proyectos
ya en fase de desarrollo. |